sáb

09

mar

2013

arte poética

destilar gota a gota

el oloroso aceite de la mirra
pasar el áspero idioma
por el alambique del fuego
hacer puntería
en la diana del destino
trenzarse a golpes
con los hilos de las tres hilanderas
para que se decante
para que cante afilado afinado
en el borde del canto
en la visceral savia del decir
desanudando el tronco de las ramas
la raíz de la copa
tanteando el territorio
para que hable el hada
para no dormir al compás del huso
tela que me zurce y descose entre bastidores
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lun

15

oct

2012

canción vertical de horizontes

arañar la tierra para que crezcan los brotes

y en esa herida me entroncaré

con el bosque cansado de pájaros

las palabras no pedirán permiso

el gato con alas tendrá listas las semillas

plantaré los surcos plenos de potencia

pequeña música de una pieza que respira

entonces crecerá el árbol

canción vertical de horizontes

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vie

06

abr

2012

por qué escribo

escribo porque no sé pensar sin palabras
escribo porque es de noche y llueve
escribo porque las palabras nómades se escapan de mi boca
escribo porque a veces soy sonámbula de voces
escribo porque llevo esta pesada carga
escribo porque las voces me dicen cosas insensatas
escribo porque en la noche se siente más
escribo porque tengo muchas palabras y poco papel
escribo porque es mejor escribir que callar
escribo porque las palabras tienen vida propia y quieren salir
escribo porque la cabeza me da vueltas y necesito la médula del poema
escribo porque se me importa un pito
escribo porque los sentidos son esquivos
escribo porque los pensamientos son un carrusel
escribo porque siento los pasos de Baudelaire sobre el acueducto
escribo porque la imaginación es más fuerte
escribo porque las palabras saben a mañana
escribo porque tengo insectos girando en las entrañas
escribo porque a Dafne le han crecido mucho los brotes
escribo porque el árbol de siempre está listo para escucharme
escribo porque la invención es la madre de la necesidad
escribo porque es un ejercicio sin reglas
escribo porque todo lo demás es aire
escribo porque las palabras se afilan en mi garganta y me salen por la mano
escribo porque la escritura es un delirio sensato
escribo porque el poema tiene una estructura maleable
escribo porque los versos son arcilla
escribo porque siempre es mejor escribir que dormir
escribo porque las palabras atraviesan el espejo
escribo porque intuyo el ritmo de la canción lindante poema
escribo porque me cuelgo de frases como ramas
escribo porque los versos necesitan su pentagrama de papel
escribo porque en la noche los vapores del envión suben hasta mis ojos
escribo porque nunca es el mismo río
escribo porque el agua tiene seres extraños
escribo porque los poemas se derriten
escribo porque el tiempo siempre tiene prisa
escribo porque yo aquí y tú allá
escribo porque nosotros en este espacio curvo
escribo porque es el tiempo del poema
escribo porque es el espacio de las palabras hondas
escribo porque los pájaros también escriben su canción
escribo porque canto sin ser pájaro
escribo porque la corteza del árbol escucha el murmullo de sus raíces húmedas
escribo porque los insectos caminan por mi espalda de pedregullo
escribo porque mi estómago es una colina de grillos
escribo porque el río fluye por mis pupilas
escribo porque de noche el poeta canta mejor
escribo porque el silencio también se escribe
escribo porque las vocales y consonantes se han tejido en el mutismo
escribo porque mañana no amanece más temprano
escribo porque de noche las luciérnagas crean collares de luces
escribo porque la palabra tiene pesados pies
escribo porque el poema se hace al andar
escribo porque el camino es largo y el verso corto
escribo porque me crecen hojas en el pecho
escribo porque las estrofas abren el baúl de los recuerdos
escribo porque la memoria y el olvido son lo mismo
por eso escribo    
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vie

06

abr

2012

dulcedolor

tengo la noche y no la tengo
escuadrones de pétalos y tallos
vigilan inmutables mis raíces
digo quiero la debilidad
sola y blanca de la flor
cuando se está por morir
quiero la debilidad
frágil de la mariposa
cuando se está por ajar
quiero la debilidad
del pez cuando toma el anzuelo
por primera y última vez
tengo la noche y no la tengo
batallones de insectos y antenas
y un oxímoron que sin querer muere
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vie

06

abr

2012

tiro al blanco

el lápiz dispara balas
de palabras en el papel
que se desangra como granada
granate púrpura en flor
los versos se transforman
en venas silábicas
que cantan luego los pájaros
en el cenit de su éxtasis
mi cuerpo está atravesado
por ríos de poemas
savia que añora
desembocar en el mar
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sáb

03

mar

2012

amatista

Laberinto de las Transformaciones (1988) óleo sobre lienzo por Davide Tonato
Laberinto de las Transformaciones (1988) óleo sobre lienzo por Davide Tonato

barco de cuarzo

piedra fermental en caída libre

laberinto líquido sin centro
se han ido las algas
a hacer verdes sus canciones
no son quimeras
esas alas de albatros
no son espejismos
esas cuerdas de música
aguas de navío
mares que navegan

barco de cuarzo

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mié

22

feb

2012

hacia el mar de los cantos (fragmento)

bebemos la ambrosía de las pausas
es hondo el mar cuando abraza
callamos mudas de horizontes
tenemos tierra en el bolsillo
estamos livianas de palabras
para salvarnos
tejedora de sílabas
enhebro versos
arqueóloga en el desierto
subterráneas piezas
titilan en mi mente de noctilucas
tomo las notas en un pentagrama de arena
brisa de melodía sin hilos
buceo en olas de cieno
tengo la cueva escupiendo piedras
respiración de mamífero fósil
el hoyo se cava
caigo dentro como un fruto sin piel
música que enternece mi esternón
ya quiero gritar a tanto pozo desoído
te salvaré dentro del tierno musgo
en hueco de árbol que nos adormece
profundizaré en tu agujero de mariposas fértiles
beberé la miel que me has dado
nunca será tan alta la voz de la flor gimiendo
no hablemos de olvido
somos pura memoria
nos hacemos a diario
como moléculas de agua
estoy cubierta por tus vértices
llena de tus lados
plagada de tus formas
no habrá olvido
las nubes se hacen agua la boca de mirarnos
la lluvia llora ríos de angora
todo es suave y redondo
como la madeja que nos desata
tejo las hebras de tu nombre
con perseverancia de barco
zarparé en tu pubis hacia el mar de los cantos
y todo desnudo el árbol
explota en raíces de tiempo
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sáb

18

feb

2012

treinta y tres Saras

treinta y tres Saras aran jalan
el campo de hiedras piedras
despeñan puntadas son hadas
de pelo de alambre estambre
gimen en praderas
cavo hondo liminares pozos trozos
de goces insensatos de a ratos
me froto signos y líneas
me empañan me arañas los ojos
siento el relincho me cincho
el ahínco retrocede y avanza
clavas tu lanza en cabalgadura
que me galopa me ensopa
aguarda la montura dura
la pulpa cuaja
vienen vientos virales alazanes
y las treinta y tres Saras
el jamelgo me mira me estira
la grupa hocico feroz
donde abrevan jinetes sin estaca
afuera literas e hileras
de pasto montes de no sé
vengan a la cúpula
encierren el quejido herido
de los goznes insomnes
empalmen la arboleda
patas traseras se desuncen
un silencio pienso
arenga el balde de los sueños fresnos
frases aramos cómo podemos potreros
vienen vientos valientes cimientes
y las treinta y tres Saras
no distingo el matahambre hambre
la lengua surcos hirsutos
crudos filamentos se entroncan
ungüentos en la punta de la pezuña
jala atrapa sacapuntas
corifeo deseo
todos los cantos gerifaltes
y los escombros hombros
cansados de prados y laderas esferas
vamos a corrernos meternos
en la caldera jaca abrázame pélame
busco los escuálidos camalotes
convertidos en resortes recortes
de diario armario
vivifícame lame
mi drupa almendra rauda
de fango sangro
vienen vientos vísceras calambres
y las treinta y tres Saras
en el punto de encabalgamiento
siento tus puños de caballo sayo
el galope disloque
de cuentas ancladas
tierra luminaria de arrayanes
en montura de trote
vamos hacia allí fértil salud alud
de patas galope rompe
el paso sereno de ancas estampas
fuego elíseo en las trampas de ojos
suena el ruido descuido
apriétame rocíame rocín
paladín rocinante molino
trigo semillas se esparcen
flor de lis acabada zeitgeist
entre retruécanos de espuma
vienen vientos violentos telúricos
y las treinta y tres Saras
después revés trueque de espantos
levanto tu hocico suplico
tu orificio vitalicio mortuorio
estamos quizás látigos
de jaca jacarandá
pronuncia el verbo acerbo
de valientes unidos zumbidos
oídos zetas cometas
vuelo insurrecto
de este lado del río sigilo
muescas noche de filibusteros teros
cantan amanece el bulbo
suena amarillo grillo
cansino sin arpón jabón
lávate trompeta meta
embestidura baguales salen
enlazados alzados
en la voz de ahora
vienen vientos vitales sacudida
y las treinta y tres Saras
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jue

24

nov

2011

Belvedere

Belvedere, de M.C. Escher
Belvedere, de M.C. Escher
barco que flota sin agua
cubo imposible
veo el Belvedere sin mirar
la escalera va de afuera hacia adentro
el espacio no tiene ángulos rectos
el preso no podrá salir de su celda
cada naciente pide un río
caen las montañas para subir
tengo opaca la vista de tanta luz
los fierros derretidos
subo a la casa subterránea
se ve más alto en las profundidades
acumulo muchos rostros en el espejo
Narciso se ahoga en sus ojos
y el lago me surca con flores de Loto
encuentro muy sutil las alas sin pájaro
y el canto del mar sin notas
tengo toda el agua pero ningún recipiente
entonces inmutable allí estuvo
la casa admirada pero sin Miranda
el infeliz valiente mundo
rodea la casa
la memoria antes que el olvido
mientras tanto apagaré la luna
y buscaré el sol adentro del árbol
que me pertenece
para que busques lo que siempre encontraste
en el Belvedere posible y final
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